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Su capacidad para resolver problemas. Su vocación de trabajo en equipo con otros compañeros. Su deseo de superación al crearse nuevas metas. Su coordinación. Su memoria. Su confianza en si mismo. Su concentración.Su equilibrio emocional. Y mucho, mucho más...
Asistencias a conciertos. Participación familiar en la composición o en la ejecución. Primeras audiciones. Conocimientos de la vida de compositores y sobre la herencia cultural de la civilización occidental. Y lo más importante: Una sana sensación de orgullo para toda la familia.
Programar las horas de estudio Los progresos musicales requieren esfuerzos durante un cierto periodo de tiempo. Para ayudar a los hijos en estas tareas disponemos de varias fórmulas: Buscándoles un lugar tranquilo para sus estudios. Permaneciendo cerca de ellos en sus practicas tantas veces como nos sea posible. Programando minuciosamente con ellos sus programas de estudio. Reconociendo y ensalzando sus progresos. Seleccionar un buen profesor Es la base fundamental. El profesor o la profesora influye también de una forma decisiva en una iniciación musical que de acuerdo con la complejidad del instrumento escogido, puede resultar más o menos dura. A la hora de seleccionar al pedagogo es preciso considerar diversos factores: Formalidad y experiencia profesional. Comentarios de otros padres que hayan solicitado sus servicios. Asesoramiento de cualquier conservatorio de música y de as tiendas de instrumentos musicales, en las que podrán informar sobre direcciones y teléfonos de profesores.
Animarle para que interprete para sus familiares y amigos. Felicitarle frecuentemente por sus progresos. Acostumbrarle a oír todo tipo de música, haciendole asistir, si es posible, a conciertos y recitales. Animarle para que comente con usted sus lecciones y ejercicios. Asegurarse de que el instrumento elegido se encuentre siempre en perfectas condiciones de uso. Permitirle que toque cualquier tipo de música además de la que corresponda como ejercicios de estudio. Escuchar con atención e interés sus ejercicios musicales. Ayudarle a constituir su propia biblioteca musical. Tratar de mentalizarle para crear un acuerdo de un mínimo de dos años de estudio.
No se deben utilizar las prácticas como un castigo o una pesada imposición. No insistiremos que toque para alguien si no lo desea. No hacer chistes ni ridiculizar sus imperfecciones. No disculparse ante otros de su falta de pericia. No obligarle a comenzar sus estudios con un instrumento del que su hijo no se sienta orgulloso. No esperar un progreso inmediato desde el principio. Y si su hijo pierde interés: Tenga una conversación y trate de averiguar por qué. Hable con su profesor para determinar la manera de reactivar su interés. Sepa ilusionarle para que lo intente durante un cierto periodo de tiempo más. Ofrézcale, si es posible, aun más entusiasmo y ganas de participar.
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